La historia de Jacob Elordi, el actor que pasó de galán adolescente a criatura monstruosa en Frankenstein y podría llevarse un Oscar

0
0

Este domingo 4 de enero se inauguró la temporada de premios 2026 con los Critics Choice Awards, los galardones a lo mejor del cine y las series del año en los Estados Unidos. Durante la ceremonia, Jacob Elordi, el actor de 28 años que saltó a la fama internacional por su participación en Euphoria, se llevó el premio a Mejor Actor de Reparto por su trabajo en Frankenstein, la nueva versión cinematográfica dirigida por Guillermo del Toro, donde interpretó a la criatura de una forma desgarradora e inolvidable.

La historia de Jacob Elordi, el actor que pasó de galán adolescente a criatura monstruosa en Frankenstein y podría llevarse un Oscar
La historia de Jacob Elordi, el actor que pasó de galán adolescente a criatura monstruosa en Frankenstein y podría llevarse un Oscar

El papel de la Criatura lo aleja por completo de la imagen de galán adolescente con la que muchos lo conocieron en Hollywood. Bajo varias capas de maquillaje y prótesis, su rostro quedó irreconocible y su físico transformado hasta el punto de que pocos se dieron cuenta a primera vista que era Elordi quien estaba debajo de la piel del personaje tragicómico que cuestiona la humanidad y el rechazo social.

En la ceremonia los Critics Choice, sin embargo, de ningún modo tuvo una victoria predecible. Elordi compitió con figuras consagradas como Benicio del Toro y Sean Penn -ambos nominados por su trabajo en Una batalla tras otra, coronada como Mejor película-, y aun así se impuso como favorito en la categoría, marcando un antes y un después en su carrera cinematográfica.

Jacob Elordi ganó el Critics Choice Award aún cuando competía contra Benicio del Todo y Seaun Penn. Foto: EFE.

Al recibir la estatuilla, Jacob se mostró sorprendido y emocionado. Desde el escenario dijo: “Mierda. Realmente no planeé esto”, abriendo su discurso con una honestidad que encantó a los presentes. Luego agregó: “Gracias, Guillermo del Toro. Te amo. Todos te amamos. Hiciste mis sueños realidad cuando tenía 11 años. Estoy muy feliz de estar aquí”, palabras que resonaron con fuerza entre críticos y público.

Una carrera meteórica que lo llevó al monstruo del éxito

Jacob dio sus primeros pasos en la actuación con pequeños papeles hasta que Hollywood lo ubicó rápidamente en el radar del público joven. Su primer gran salto llegó con El stand de los besos, la exitosa saga adolescente de Netflix protagonizada por Joey King, que lo convirtió en un ídolo global y lo encasilló, casi de inmediato, en el rol de galán atractivo, carismático y silencioso.

Jacob Elordi en medio de su discurso de aceptación del premio Critics Choice. Foto: AP.

El fenómeno lo acercó a millones de espectadores, pero también marcó un límite artístico que el actor pronto buscó romper.

Ese quiebre empezó a tomar forma con Euphoria, la serie de HBO creada por Sam Levinson en la que interpretó a Nate Jacobs, uno de los personajes más perturbadores y violentos de la ficción contemporánea. Lejos del encanto romántico, Elordi construyó un villano complejo, incómodo y magnético, que despertó rechazo y fascinación en partes iguales.

Jacob Elordi arrancó como el galán adolescente de una saga de películas pochocleras de Netlfix. Foto: AFP.

Su trabajo en la serie lo posicionó como un actor dispuesto a explorar zonas oscuras y psicológicamente exigentes, y le permitió demostrar un rango interpretativo que muchos no esperaban.

Tras el impacto de Euphoria, su carrera tomó un rumbo más ambicioso. Elordi comenzó a elegir proyectos que se alejaban del consumo masivo juvenil y se acercaban al cine de autor. En El dulce Oriente y Saltburn mostró registros distintos, con personajes ambiguos, provocadores y moralmente inestables, que reforzaron su imagen como intérprete inquieto y poco complaciente.

El vínculo con directores de prestigio terminó de consolidarse cuando trabajó con Sofia Coppola en Priscilla, donde interpretó a Elvis Presley desde una mirada íntima y contenida. Su composición evitó la caricatura y se enfocó en el costado más humano del ícono, lo que le valió elogios por su sutileza y control emocional.

Jacob Elordi como Elvis, y Cailee Spaeny como Priscilla. AP

Ese papel confirmó que Elordi ya no respondía al molde del actor joven en ascenso, sino al de una figura capaz de sostener personajes históricos complejos.

La elección de interpretar a la Criatura en Frankenstein terminó de sellar esa transformación. Bajo prótesis, maquillaje extremo y una composición corporal radical, Elordi desapareció por completo detrás del personaje. La decisión de aceptar ese desafío representó una ruptura definitiva con la imagen que lo lanzó a la fama y lo ubicó en un terreno donde el riesgo artístico pesa más que la exposición personal.

El premio en los Critics Choice Awards confirma ese recorrido. Jacob Elordi pasó de ser un rostro juvenil asociado al deseo adolescente a un actor dispuesto a desfigurarse, incomodar y conmover. Y en ese tránsito, Hollywood ya no lo mira solo como una estrella popular, sino como un intérprete serio, con presente sólido y un futuro que ahora también dialoga con la palabra Oscar.